Se arrodilló en el pretil del anden y con dolor infinito fue recogiendo uno a uno los pedazos y depositándolos con ternura y cuidado en una cajita de laca china.
Al llegar a su habitación, comenzó a componerlo con paciencia de orfebre de relojería.
Pasó el tiempo casi sin sentirlo y al terminar con desesperación y amargura se dio cuenta que el trozo mas grande e importante de su corazón faltaba, lo perdió cuando cayó, al verla partir esa fría mañana de invierno.
Asdrovel Tejeda Acevedo
Esta precioso este poema. Al leerlo por primera vez, se me salieron las lagrimas. Gracias.
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