Un ventarrón enardecido golpeo el cristal de la ventana y el ruido trémulo del aullido del viento despertó en gemidos el corazón pasivo del silencio.
Una linterna de cocuyos abrió la luz de la esperanza mientras las olas de redención perenne, en el esfuerzo viril de la tormenta, entregados a la briza del amor en el aleluya unicente del deseo, desbordo las olas de pasión en peces, caracolas y sirenas.
Una sonrisa pincelo su cara de alegría y la imaginación de sueños peregrinos y se vio descender a su cuerpo de mapas astronómicos y recorrerlo por el camino de Santiago, desde su estrella marinera a su Venus encendida y quieta. Sintió la turgencia de rocas satisfechas de sus colinas erguidas y la tersidad de sus valles de vid.
Oyó el cascabeleo armonioso de su risa satisfecha y en ese preciso momento, cuando abría a fuerzas de besos ávidos y conjuros extremos de felicidad el arca de sus joyas, sonó con insistencia el reloj despertador.
Asdrovel Tejeda Acevedo
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sábado, 30 de mayo de 2009
sábado, 9 de mayo de 2009
DESVIO
Las campanas al vuelo, en arrebatado sonido acompasado, en la baranda del puente apretó su mano con tal fuerza que sus nudillos se blanquearon faltos de sangre, por un momento con cierta confusión cavilo si debía seguir o esperar que cruzara frente a él.
Ella terminada la misa, se apretó la mantilla y como una maja satisfecha se apresto a hacer el camino de retorno a la casa solariega a las mismas costumbres de todos los días, como siempre acompañada de la tía que como un dogo velaba la posesión soberana del sobrino.
El la vio salir y tomar el camino del puente, la vio a contraluz y le pareció un ser irreal de belleza extraordinaria, se la imagino feliz y dichosa en sus vivencias cotidianas,............. se aproximo a su altura.
Hola le dijo timidamente, hola, le contesto ella sonriente y el pudo notar en el fondo de sus ojos rientes, agazapados como un leopardo al acecho, que el hastío y el desamor moran la vela de la desesperanzas.
Asdrovel Tejeda Acevedo
Ella terminada la misa, se apretó la mantilla y como una maja satisfecha se apresto a hacer el camino de retorno a la casa solariega a las mismas costumbres de todos los días, como siempre acompañada de la tía que como un dogo velaba la posesión soberana del sobrino.
El la vio salir y tomar el camino del puente, la vio a contraluz y le pareció un ser irreal de belleza extraordinaria, se la imagino feliz y dichosa en sus vivencias cotidianas,............. se aproximo a su altura.
Hola le dijo timidamente, hola, le contesto ella sonriente y el pudo notar en el fondo de sus ojos rientes, agazapados como un leopardo al acecho, que el hastío y el desamor moran la vela de la desesperanzas.
Asdrovel Tejeda Acevedo
viernes, 20 de febrero de 2009
OTRO DIA
Una oscuridad lóbrega envolvía la noche con un manto silente de nostalgias, la lluvia caía en torrentes empapando el duro suelo, salpicando el piso de tierra de la casucha,donde en un rincón en cuclillas y taciturno, la misma imagen de la desesperanza se esforzaba en encender una yesca de leña.
Carajo,cuanta humedad,cuanto hastío, cuanto esperar de la espera,si supiera con certeza segura, mañana mismo tomaría el camino y me iría como todos,dejaría estos campos que me consumen la vida,si llueve se anegan como laguna chiquita del diluvio y si no,el sol los cuartea como venas de pena.
No siempre fue así,rememora,antes de que tumbaran los arboles de la ladera,para ganar terreno al monte,antes de que los jóvenes se fueran a buscar otros sueños,en un idioma de afuera,antes de que la patria y el trabajo fueran mas que algunas palabras amontonadas de forma cualquiera.
De repente y como por ensalmo,la lluvia cesó dando paso a un viento agradable con aroma de eucalipto y yerba buena,el fuego encendió con alegre crepitar de melodías primigenias y una amapola se abrió en el marco de la entrada,pintando una sonrisa tierna en el rostro del que creyó por tanto tiempo en otro amanecer.
Asdrovel Tejeda Acevedo
Carajo,cuanta humedad,cuanto hastío, cuanto esperar de la espera,si supiera con certeza segura, mañana mismo tomaría el camino y me iría como todos,dejaría estos campos que me consumen la vida,si llueve se anegan como laguna chiquita del diluvio y si no,el sol los cuartea como venas de pena.
No siempre fue así,rememora,antes de que tumbaran los arboles de la ladera,para ganar terreno al monte,antes de que los jóvenes se fueran a buscar otros sueños,en un idioma de afuera,antes de que la patria y el trabajo fueran mas que algunas palabras amontonadas de forma cualquiera.
De repente y como por ensalmo,la lluvia cesó dando paso a un viento agradable con aroma de eucalipto y yerba buena,el fuego encendió con alegre crepitar de melodías primigenias y una amapola se abrió en el marco de la entrada,pintando una sonrisa tierna en el rostro del que creyó por tanto tiempo en otro amanecer.
Asdrovel Tejeda Acevedo
sábado, 31 de enero de 2009
POEMA DE LA SEMANA
EN LA BRECHA
Oh desgraciado, si el dolor te abate,
si el cansancio tus miembros entumece;
haz como el árbol seco: Reverdece;
y como el germen enterrado: Late.
Resurge, alienta, grita, anda, combate,
vibra, ondula, retruena, resplandece…
Haz como el río con la lluvia: ¡Crece!
y como el mar contra la roca: ¡Bate !
De la tormenta al iracundo empuje,
no has de balar, como el cordero triste,
sino rugir, como la fiera ruge.
¡Levántate! ¡Revuélvete! ¡Resiste!
Haz como el toro acorralado: ¡Muge!
O como el toro que no muge: ¡Embiste!
José de Diego y Benitez
Oh desgraciado, si el dolor te abate,
si el cansancio tus miembros entumece;
haz como el árbol seco: Reverdece;
y como el germen enterrado: Late.
Resurge, alienta, grita, anda, combate,
vibra, ondula, retruena, resplandece…
Haz como el río con la lluvia: ¡Crece!
y como el mar contra la roca: ¡Bate !
De la tormenta al iracundo empuje,
no has de balar, como el cordero triste,
sino rugir, como la fiera ruge.
¡Levántate! ¡Revuélvete! ¡Resiste!
Haz como el toro acorralado: ¡Muge!
O como el toro que no muge: ¡Embiste!
José de Diego y Benitez
sábado, 10 de enero de 2009
OLVIDO
Cerró la puerta a cal y canto se sentó a leer las viejas epístolas y así como al desgano fue marchitando por dentro todos los recuerdos, se juró borrar su nombre para siempre y por siempre abrazar el olvido.
Núnca, como esa noche, se arrepintió de haberla conocido y maldijo en su interior ese amor que le quemaba por dentro como un gigantesco volcán de lava incandecente, se prometió, con dejo de amargura convencida, convertir ese fuego irredento en pira funeraria.... -Ahora es,se dijo convencido,la hora del olvido impeninente.
Al filo de la madrugada ..... El Gallo cantó tres veces.
Asdrovel Tejeda Acevedo
Núnca, como esa noche, se arrepintió de haberla conocido y maldijo en su interior ese amor que le quemaba por dentro como un gigantesco volcán de lava incandecente, se prometió, con dejo de amargura convencida, convertir ese fuego irredento en pira funeraria.... -Ahora es,se dijo convencido,la hora del olvido impeninente.
Al filo de la madrugada ..... El Gallo cantó tres veces.
Asdrovel Tejeda Acevedo
viernes, 5 de diciembre de 2008
EUROPA
Sentada frente al cuadro de la pared,pensaba con nostalgia en su hijo de tres años dejado en su tierra,en las vivencias cotidianas que se le antojaban lejanas,como mirar por un prisma distorsionado con los ojos de sueños imposibles, en el hombre que fue su primero, al que entregó su inocencia de mujer aldeana con suspiros ardientes de sombras en letargos.
Jamás pensaba desear tanto los convites de su campo,ni la tierra huraña, que violada a golpes de azadón, germinaba la simiente de esperanzas, para entregarlas en manojos de amapolas cantarinas en el vaivén musical de la siembra.
Jamás creyó querer, con tanta intensidad, el sol audaz y caribe que en halos de fuegos misteriosos preña en la torrides de un medio día, la imaginación pagana de los genes africanos, con el sonido agudo de tambores meridianos el llamado del ochún centenario.
Con más ansias que nunca deseó volver a la intimidad de sus raíces antillanas,de mujer tropical, de risa y carnaval. Se vió reflejada en el espejo de la vida y dos lágrimas silenciosas reverberaron sus mejillas al llamado imperioso de las sábanas de seda.
Asdrovel Tejeda Acevedo
Jamás pensaba desear tanto los convites de su campo,ni la tierra huraña, que violada a golpes de azadón, germinaba la simiente de esperanzas, para entregarlas en manojos de amapolas cantarinas en el vaivén musical de la siembra.
Jamás creyó querer, con tanta intensidad, el sol audaz y caribe que en halos de fuegos misteriosos preña en la torrides de un medio día, la imaginación pagana de los genes africanos, con el sonido agudo de tambores meridianos el llamado del ochún centenario.
Con más ansias que nunca deseó volver a la intimidad de sus raíces antillanas,de mujer tropical, de risa y carnaval. Se vió reflejada en el espejo de la vida y dos lágrimas silenciosas reverberaron sus mejillas al llamado imperioso de las sábanas de seda.
Asdrovel Tejeda Acevedo
sábado, 15 de noviembre de 2008
POBREZA
Tenia un pensamiento fijo,quería ser rico,desde que el sol asomaba sus rayos,se levantaba con el único deseo de acumular riquezas,no le importaba como conseguirlo. Sacrificó esperanzas,amor,amistades y silencios.
Acumulo tanto ,que miles de puerta se le abrieron,le decían señor y el creyó ser especial,el midas, el vellocino de oro, gravitó sobre miles de vidas y al final de la suya comprendió que era POBRE...pues solo tenia dinero.
Asdrovel Tejeda Acevedo
Acumulo tanto ,que miles de puerta se le abrieron,le decían señor y el creyó ser especial,el midas, el vellocino de oro, gravitó sobre miles de vidas y al final de la suya comprendió que era POBRE...pues solo tenia dinero.
Asdrovel Tejeda Acevedo
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