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domingo, 28 de febrero de 2010

EN ENERO COMO EN DICIEMBRE





Venían uno a uno, o en grupos de a tres, con prisa y nerviosos algunos, sonreídos y ojerosos otros, ceñudos y cabizbajo los menos. Variopintos en el llegar, en sus vestimentas y sus expresiones, en sus condiciones de vida y en su formación. Hubo quien pensó en quedarse, lo hubo, en abandonar, por cierto, quien no tuvo ni por tener fe, es el signo nefásto que como fardo cargamos.

Un trajín de luchas, opiniones y disidencias en el que pocos creyeron, en el que pocos pusieron esperanzas, en el que los detentadores de condiciones albas, se opusieron y como ahora, contó no solo con el rechazo de una vasta mayoría, sino con la inercia de los más, de los opinadores alegres, de los sabichosos de turno, de los vividores de siempre, de los sustentadores de la verdad única, unigénita y solitaria.

Estamos todos? Se oyó una voz grave, mientras abrazados hacían una gran rueda. Estamos todos o falta alguno? Volvió a escucharse la voz.
Levanten la mano y únanse quienes quieran hacer la patria, su mirada penetrante al grupo de en frente, a los de la banderas, banderitas, banderolas, a los que teatrales con su mano en el pecho, a los de medallas por batallas que ganar, a los circunspectos, a los nacionalistas a ultranzas, a los verdaderos y reales. A los depositadores de ofrendas, a los cantadores de elegías perfectas, a los amantes eternos de las costas, en fin, a los que andan con la nacionalidad a flor de piel. Seguro de su compromiso, dijo: vienen a ayudarme a crear la patria?

Yooooo! no sean pendejos, dijo uno, no tengo tiempo para esa vaina, yo tampoco puedo, tengo compromiso con mi partido, expreso otro. Yo no puedo, estoy buscando una silla de ruedas para alguien en mi barrio, el buen samaritano; yo tampoco, este domingo tengo romería, ni mirarme, estoy en un circulo de oración y me falta tiempo, el de olor a santidad; bueno tu sabes soy candidato a diputado y mi partido no lo aprobaría, el candidato del progreso. Pero vayan ustedes, nosotros apoyamos y en el mes que vamos a declarar de la patria, estaremos llevando ofrendas, desfilaremos, izaremos banderas y demás yerba, cuenten con nosotros.

Qué decir de un país que solo tiene un mes para la patria, carajo?.... ay! patria querida dame tu Marzo de epopeya en Santiago como en Azua o el Memiso, regálame tu Abril en las cadencias solidarias del 24 o el Mayo del puente, tu Junio insondable con los muchachos del 14 camino a la gloria, tu Julio o tu Agosto, dame tu capotillo o como un Duvergé hazme caminar a mi paredón y dadle el burro a los patrioteros de siempre. Recuérdame patria encendida, inmensa voz de mis orígenes que de Enero a Diciembre una sola idea un solo sentimiento, conjugan la verdad insoslayable de mi ser; Dios Patria y Libertad!!!!!

Asdrovel Tejeda Acevedo

domingo, 7 de febrero de 2010

LOS ZACATECAS

Salen juntos a cazar en tropelías, son figuras de primeras planas y a primeras planas sometidos, juntos celebran sin pan pero con vino, el don de dar establecido. Con acento grave y circunspecto reciben las dadivas con media sonrisa, al calor de aire satisfecho.

Como cuervos se reúnen a recoger y contar los muertos, siendo incapaces de producir ningún cambio por los vivos, ayer fue Jimaní o Federico hoy es Haití los que llaman al club de los vivos que como buenos agricultores guardaran bajo las uñas, la identificación de su claque.

Se acuestan tarde en las noches, mirando noticias, con la secreta esperanza de otro cataclismo, nunca van a misa, les aterra la oscuridad, aunque están llenos de oscuros motivos, llaman a Dios en primera persona y cuando se acuestan, duermen el sueño satisfecho del que cree que lo ha comprado.

Cuando los vea venir con sus sonrisas bondadosas y su halo santo, no lo dude un momento una tragedia se acerca y pronto vera en primera plana, como noticia principal el nombre ornamental y sacrosanto de los zacatecas citadinos.

Y.....

Maldito trueno que hieres mis oídos.
Relámpago fatal que soliviantas las
células impuras del deseo.

Humedal único del comienzo, riega
La planta del manzano y pon tus labios
En el oído izquierdo para que el hemisferio
Derecho, levante como al desgano, la voluntad
Insatisfecha del rayo único de tu sonajero
de sacerdotisa vestal.

jueves, 4 de febrero de 2010

VALDEZ,MI AMIGO POETA

Lo heredé con la compra de Leo's y en cada una de las actividades estaba con su cámara en ristre solicitando a los parroquianos _”Oye se ven bonitos, una foto una fotica para el trago, eh”. No se podía decir que una fiesta estaba completa sin su presencia y los domingos, con los niños y el karaoke, era la culminación pues quería cantar todas las canciones del Sabina o de Joan Manuel.

Le gano por un tiempo la bebida, al punto que al llegar una noche a la discoteca me informaron que la policía lo había sacado detenido, demacrado al día siguiente vino a verme para pedirme excusas. Le hicieron un caso enorme y me vi en la obligación de testificar en su favor para evitarle problemas, por lo que un día se apareció con una poesía dedicada a mí.

Desde ese día comencé a investigar al hombre, supe que residía en esta ciudad por muchos años, que el primer periódico hispano fue fundado por el, que había escrito poesías por mucho tiempo y que la primera pena literaria del valle fue su creación.

Que la bebida le había ganado y sus noches no tenían la lira encantada y su voz apagada, solo se iluminaba para pedir otro, el ultimo, el de la salida. Que el corazón se le había secado de tanto amar el amor y a ella, la musa encantada y el candil luminoso de su estío.

En las últimas presentaciones de la Nobel sugerí hacerle un homenaje y una lectura de sus poesías, fue un éxito rotundo, pero terminado el evento, se apago por completo. Coincidencialmente lo volví a ver reflejado en un espejo una noche de farras en un bar del sur de la ciudad; hasta la semana pasada que al abrir el periódico me asaltaron sin ningún aviso previo, un tropel de palabras encadenadas que me hicieron el día hermoso y claro.

Hoy, volví a ver en el mismo periódico, al cantor de versos sencillos que en cada una de sus entregas nos hace escuchar el lamento sonoro del violín con el trepidante golpe del tambor, en una amalgama de rayos vivenciales de palabras, versos y música.

Salve poeta, siga manteniendo la escala para que los mortales podamos subir y contemplar desde el fondo, la luz de sus notas soberanas.

Sin ti, mi Azucena

Estas largas horas sin ti, mi Azucena, me hacen buscar lirios que calman las penas, ya no hay en mi jardín ni paz ni la guerra sin tu mirada al sol, sin tus oídos listos para mis poemas.
Te siento tan marchita como esas estrellas que alumbraron noches cuando eran tiniebla.
Estas largas noches sin ti, mi Azucena, al alma me llegan, pensando en la gente que muere en las guerras y en esas que viven sin saber del cadalso o la carpa de espera.
Me sobra agua, Azucena en el tintero y en inmensas cascada de poemas, me sobra agua debajo de las cejas para que marchita no te mueras como un Haití con sed, sin Dios ni primavera.
Me sobra agua desde metatarsos hasta la cabeza, tómame, trágame, Azucena, quiero en tus estambres celebrar la fiesta en cada pétalo que se torna en planeta.
Y cuando vengan en pos de la miel las abejas se unirán a la danza de cada Azucena, y el ojo voraz de cada guerra se volverá estrella que ha de alumbrar la faz de la tierra.
Tómame, trágame, Azucena que soy fuente del agua, el alma de ríos y lagos y toda la lluvia que cae en quisqueya.
Trágame, Azucena, no mueras de sed, como aquel Haití sin pan, luz ni hoguera.
Trágame, Azucena, no mueras de sed quiero ser océano entre tus arterias, payaso mojado en todas tus fiestas, la canción silente del polen, la vida en la savia que habita tus venas, el canto callado de la mariposa y todas la artes que pueblan la tierra.

Aris Valdez
Enero, 2010

viernes, 22 de enero de 2010

CANTARES POR HAITI


NADA PERMANECE TANTO COMO EL LLANTO


¿En qué preciso momento se separo la vida de nosotros,
en qué lugar,
en qué recodo del camino?
¿En cuál de nuestras travesías se detuvo el amor
para decimos adiós?
Nada ha sido tan duro como permanecer de rodillas.
Nada ha dolido tanto a nuestro corazón
como colgar de nuestros labios la palabra amargura.
¿Por qué anduvimos este trecho desprovistos de abrigo?
¿En cuál de nuestras manos se detuvo el viento
para romper nuestras venas
y saborear nuestra sangre?
Caminar... ¿Hacia dónde?
¿Con qué motivo?
Andar con el corazón atado,
llagadas las espaldas donde la noche se acumula,
¿para qué?, ¿hacia dónde?,
¿Qué ha sido de nosotros?
Hemos recorrido largos caminos.
Hemos sembrado nuestra angustia
en el lugar más profundo de nuestro corazón.
¡Nos duele la misericordia de algunos hombres!
Conquistar nuevos continentes, ¿quién lo pretende?
Amar nuevos rostros, ¿quién lo desea?
Todo ha sido arrastrado por las rigolas.
No supimos dialogar con el viento y partir,
sentarnos sobre los árboles intuyendo próxima la partida.
Nos depositamos sobre nuestra sangre
sin acordamos de que en otros corazones el mismo líquido ardía
o se derramaba combatido y combatiendo.
¿Qué silencios nos quedan por recorrer?
¿Qué senderos aguardan nuestro paso?
Cualquier camino nos inspira la misma angustia,
el mismo temor por la vida.
Nos mutilamos al recogemos en nosotros,
nos hicimos menos humanidad.
Y ahora,
solos,
combatidos,
comprendemos que el hombre que somos
es porque otros han sido.


II


Ya no es necesario atar al hombre para matarlo.
Basta con apretar un botón
y se disuelve como montaña de sal bajo la lluvia.
Ni es necesario argüir que desprecia al amo.
Basta con proclamar -ceñuda la frente-
que comprometía la existencia de veinte siglos.
Veinte siglos,
dos mil años de combatida pureza,
dos mil años de sonrisas clandestinas,
dos mil años de hartura para los príncipes.
Ya no es necesario atar al hombre para matarlo.
La noche,
los rincones,
no,
nada de eso sirve ya.
Plazoletas y anchas calles se prestan bulliciosas.
No cuenta el asesinato con los pacientes,
No cuenta el príncipe con los sumisos.
Todos han olvidado que el hombre es aún capaz de cólera.
Las llamas se extinguen sin haber consumido el odio.
El día irredento ha postergado la resurrección del hombre.
Y los otros,
Aquellos que presencian la matanza sentenciando:
"Locos, habeis tocado a la puerta de la muerte
y ella se quedó en vosotros!"
Esos
Solo saben predecir la muerte,
No han aprendido a combatirla.
No han aprendido a cobijar la tierra en el corazón
Ni a ganar la patria para el hombre.
Y el sumido, ¿qué hace?
¿Dónde deposita su silencio?
¿En qué lugar del corazón teje la venganza?
Nadie lo sabe.
Todos le han olvidado.
Se ha dictaminado que su morada sea la sombra,
que el pan deshabitado sea su alimento,
que el pico le prepare el lecho
y la pala le cubra el corazón.
¿Qué es el hombre combatido?
Nadie lo recuerda.
Lo visten los trapos.
Lo arrojaron en la parte trasera de la casa
y allí
con los residuos
un guiñapo se amontona.
Las llamas se extinguen.
Se arrinconan los hombres en una sola sombra,
en un solo silencio,
en un solo vocablo,
en un llanto solo
y cuando todo sea uno,
uno el llanto y el vocablo uno
no habrá paz sobre la tierra.
¿No habrá paz?
Y aquellos que dictaminaron el destino del hombre,
los que jamás contaron con los sumisos,
amasarán con sangre su propia podredumbre.
¡No habrá paz!
¡Llanto para quebrar el llanto,
muerte para matar la muerte!

Jacques Viaux Renaud
poeta nacido en Haiti el 28 de julio del 1941 y muerto en combate por la libertad de los dominicanos en Santo Domingo,15 de junio del 1965




Poema Dominí de Pedro Mir


En tu peñón solitario
lleno de olvido y dolor,
estrictamente salario,
perpetuamente sudor.

En tu girón de archipiélago
de ron y cañaveral,
chupado por el murciélago
numeroso del central.

En tu estirpe de malarias
secretas como tu voz,
llena de angustias agrarias
y de silencio feroz;

Dominí, no estás solo,
no estás solo, Dominí.
Del ecuador hasta el polo
el mundo lucha por tí.

A pesar de tantos daños,
tanto silencio, a pesar
de tantos sufridos años
sin comprender, sin pelear;

a pesar de que tu islote
cierra el horizonte y vas
solo como un galeote
solo y sin brisa quizás;

Dominí, no estás solo,
no estás solo, Dominí.
Del ecuador hasta el polo
el mundo lucha por tí.

Y que tus golpes los cargas
en tu solitaria piel,
y que tus noches amargas
te son solas, te son hiel;

Dominí, no estás solo,
no estás solo, Dominí.
Te acosa el hambre y el dolo,
sólo que tú no estás solo,
y hoy que miran hacia tí
tantos hombres y mujeres
¿qué te pasa, Dominí?

Hay un mundo de quehaceres
y tú duermes o algo así.

O algo más entrañado…
Como si una soledad
desenvolviera a tu lado
sólo sombras, sólo edad.

Como si el tiempo y el agua
que sollozan en tu pie,
o el sol que nace en la fragua
y va a morir al café,

o la niña junto al río
y tú en tu cañaveral
y la tierra y el bohío
fueran todos del central

y el hambre y los goterones
de sangre y lágrimas y
sudor agrio, en los terrones
de tu patria, para tí

fueran solamente. Fueran
sólo de tu soledad.
Y como si hoy estuvieran
solos los hombres de edad,

y las mujeres de espera
y los jóvenes de amor.
Como si el mundo no fuera
hoy tu apoyo y tu vigor:

miles de manos y fuegos
de millones en un haz;
de soldados, de labriegos,
de los que llenan la paz

de alegría y de esperanza,
de los que van al taller
o vienen de la labranza,
de los que saben leer…

De aquél que no, pero sabe
tu lomo herido y tu voz,
llena de un silencio grave
y de un agravio precoz.

Del ecuador hasta el polo
hoy todos luchan por tí.
Te acosa el hambre y el dolo
sólo que tú no estás solo
¡Dominí, no estás tan solo,
no estás solo, Domini! Don Pedro Mir, poeta nacional dominicano dominicano. prestado del periodico siglo 21

jueves, 21 de enero de 2010

HAITI Y LA HIPOCRECIA

“La paz no necesita que seamos idénticos. La paz nace cuando aceptamos que somos diferentes”



Todo el mundo habla ahora de Haití.
Claro, su terremoto llama la atención. Sus casas destruidas son fotogénicas, su palacio presidencial en escombros es espectacular, sus negros quejumbrosos tienen buena voz.
Y, además, están los aviones y las tropas de Obama, aviones y tropas que Haití conoce muy bien en otras circunstancias nada telúricas.
Y los socorristas de todos los países, que llegan de todas partes con su humanitarismo en ristre y sus perros especialistas en distinguir a vivos de muertos. Con eso y los ayes de los sobrevivientes se harán los noticieros de los próximos días.
Porque Haití puede haber sido semidestruido, pero con sus ruinas se harán periódicos y televisiones. Siempre hay un lado bueno en las desgracias.
Porque Haití ahora sí que es noticia.
Gracias a lo que el periodismo de entrecasa llama “las fuerzas de la naturaleza”, Haití es hoy noticia.
Ha necesitado un terremotazo de grado 7 y con epicentro a 15 kilómetros de Puerto Príncipe para volver a ser noticia.
Digamos que Haití ha pagado el peaje tarifario para ser noticia: miles de muertos, miles de viviendas y edificios en el suelo, gente aturdida por doquier, réplicas que no parecen acabar, una polvareda humeante que amenaza su cielo siempre azul.
Pero este país espectral que ahora se luce en las pantallas de cristal líquido es el mismo de siempre: 400 dólares de ingreso anual Per cápita, más de nueve millones de habitantes sobre una superficie de apenas 27,000 kilómetros cuadrados, 50 por ciento de analfabetismo, una derecha presocrática empeñada en brutalizar a quien se atreva a intentar cambiar las cosas.
Hundido en la pobreza extrema y crónica, demostración plena de que hay países inviables, Haití es, más allá de males propios, el producto degenerado de años de intervencionismo militar estadounidense.
Estados Unidos lo tuvo bajo la bota de su imperio desde 1915 hasta 1934. No parecía ese un destino muy justo para un país que Francia había inventado como fábrica de esclavos desde el año 1697, tras arrebatarle a España parte del territorio colonial de la isla La Española, y que en una gesta sin precedentes, había sido liberado gracias a una guerra liderada por dos esclavos que terminaron derrotando a los franceses el 1 de enero de 1804, el año de su precoz independencia.
Esos dos Espartacos exitosos, esos dos gigantes de la epopeya anticolonial en el Caribe se llamaron Toussaint-Louverture –que moriría en Francia vejado y torturado- y su discípulo Jean Jacques Dessalines, que aplastó a las tropas imperiales francesas en la decisiva batalla de Vertierres.
Quizá los problemas de Haití empezaron cuando Dessalines, el primer guerrillero heroico de América Latina, se proclamó, para sorpresa de muchos, emperador. La trayectoria circular pudo empezar en ese momento.
Papá Doc, esa bestia sanguinaria y rapaz que se proclamó “Presidente Vitalicio” a partir de su elección en 1957, fue un ahijado de Washington. Y lo fue también su hijito y sucesor Jean Claude, el llamado Baby Doc.
Cuando eso ya no pudo sostenerse, entonces vinieron las elecciones supervisadas internacionalmente.
Y cuando las elecciones encumbraron a Jean Bertrand Aristide, un curita respondón y de izquierdas, entonces Washington frunció el ceño.
Pero Aristide no hizo mucho por justificar su fama de cura salesiano expulsado de la Orden por subversivo. De modo que Washington lo toleró.
Lo toleró tanto que hasta ayudó a reponerlo en la silla presidencial tras haber sido depuesto por el golpe del general Raoul Cédras.
Fue en el segundo mandato constitucional de Aristide cuando las cosas se pusieron feas.
Aristide restableció relaciones con Cuba, se acercó a la Venezuela de Chávez y propuso algunas tímidas reformas.
Estados Unidos respondió como siempre, aunque esta vez el golpe de Estado fue encubierto y tuvo una pincelada de sofisticación: en febrero del 2004 Aristide se vio obligado “a renunciar a su cargo” y fue embarcado en un avión bajo la vigilancia de una misión multinacional. Se exilió en la República Centroafricana y, más tarde, en Sudáfrica.
Ayer Aristide, lamentando la tragedia de su país por lo del terremoto, reiteró lo que todos sabíamos: que Estados Unidos estuvo detrás de su derrocamiento y que aquella “renuncia” fue una farsa.
Pero ese es el Haití que no es noticia.
Porque ni la violencia imperial ni el hambre ni la miseria como norma ni la corrupción como endemia ni el dolor silencioso de los miserables son noticia.
¿Haití ha sido destruido por un terremoto?
No lo creo.
Haití vive en estado de cataclismo institucional y nadie dice nada.

César Hiltdebrandt
(Periodista) - Lima - Perú

miércoles, 13 de enero de 2010

OLVIDO DE LA MEMORIA

“Los dominicanos saben muy bien que si tomamos el poder no habrá un peledeísta que se haga rico con los fondos públicos; no habrá un peledeísta que abuse de su autoridad en perjuicio de un dominicano; no habrá un peledeísta que le oculte al país un hecho incorrecto, sucio ó inmoral”.
Juan Bosch, campaña electoral 1982.

……………Ay profesor, dignidad digna, insondable bastión moral, círculo total de amor patrio, caribe lúcido, peregrino de la palabra, en tus cien años te han matado tres veces,……Ay profesor, si pudieras ver, morirías de nuevo ahogado en la vergüenza.