Entradas populares
-
1 Vestiré de luto por tu nombre, llenare de crespones negros mi...
-
Tremula de pasion, anda, vérsame el verso y agobia mis oídos con la cantata sublime del borde de tus labios en inspirados arabescos, enséñam...
-
En estos días y a lo mejor por la tristeza y la melancolía de este mes, he venido teniendo sueños recurrentes un tanto extraños. Anoche soña...
-
Silencio, silencio que sube como marea alta del mar inclemente del tiempo, silencio, silencio que empaña los cristales de la ventana que ref...
-
Llueve profundamente y los relámpagos con sus destellos, alumbran por un instante y me deja ver, las nubes acumuladas en el horizon...
-
Las penas pasan y se van, el dolor se va y pasa, los recuerdos , algunas veces, solo algunas veces, dependiendo la intensidad de lo vivido...
-
QUIEN PUDIERA SER INVITADO A LA CENA DE TU CUERPO? QUIEN, ROBANDOLE EL BRILLO A UNA ESTRELLA MATUTINA, LA CLAVARÍA COMO UN DARDO DE FUEGO, E...
viernes, 8 de julio de 2011
domingo, 3 de julio de 2011
CONSTANTINE CAVAFY
ITACA
Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los Lestrigones ni a los Cíclopes,
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los Lestrigones ni a los Cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no lo llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante tí.
Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Itaca te enriquezca.
Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.
Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los Lestrigones ni a los Cíclopes,
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los Lestrigones ni a los Cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no lo llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante tí.
Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Itaca te enriquezca.
Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.
ENSÉŇAME
Tremula de pasion, anda, vérsame el verso y agobia mis oídos con la cantata sublime del borde de tus labios en inspirados arabescos, enséñame, enseñándome la brevedad de un suspiro cuando el amor por querer ser, sea, en la máxima grandeza del océano cuando lame la profundidad de tu huella
Desde tu ombligo, punto divino del centro total del universo, dejame viajar de tu mano por la osa mayor de las venas de tu deseo, quiero sentir, sintiendo, la ola sublime que meciendo da vida a todos los puntos primarios del comienzo en la alegoría del fuego, en todos los fuegos que eres capaz de inspirar en lo profundo del lagar de mi caverna.
Y en el estío cuando el sol se yergue imponente se la sombra de mi arce, dejándome beber en tus labios de manzana el néctar divino de tus besos, en todos los besos posibles del pecado, abandónate como al desgaire en el sudor impío, cuando agotados del amor, volvamos a amar en el circulo infinito del comienzo.
Abre la puerta de las mañanas como el que abre la puerta de lo eterno con o sin impudicias y bríndame en la bandeja del eros impenitente la pasión que puedas dar en todos los versos de tu nombre cuando escalando la montana musical de los deseos, puedas cantar, jadeando, mi nombre perdido entre suspiros.
Asdrovel Tejeda Acevedo
Desde tu ombligo, punto divino del centro total del universo, dejame viajar de tu mano por la osa mayor de las venas de tu deseo, quiero sentir, sintiendo, la ola sublime que meciendo da vida a todos los puntos primarios del comienzo en la alegoría del fuego, en todos los fuegos que eres capaz de inspirar en lo profundo del lagar de mi caverna.
Y en el estío cuando el sol se yergue imponente se la sombra de mi arce, dejándome beber en tus labios de manzana el néctar divino de tus besos, en todos los besos posibles del pecado, abandónate como al desgaire en el sudor impío, cuando agotados del amor, volvamos a amar en el circulo infinito del comienzo.
Abre la puerta de las mañanas como el que abre la puerta de lo eterno con o sin impudicias y bríndame en la bandeja del eros impenitente la pasión que puedas dar en todos los versos de tu nombre cuando escalando la montana musical de los deseos, puedas cantar, jadeando, mi nombre perdido entre suspiros.
Asdrovel Tejeda Acevedo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)