Se levantó ese día con la sonrisa mas luminosa , energético, con su andar de media pierna,saludaba todo lo visto con la magia de la primera vez.
En su oficina le oyeron cantar los poemas 20 de Neruda, con deseo infinito de que la jornada terminara para alumbrar el sol con su mirada. Quería ir a la calle y hacer cosas que hoy se le antojaban necesarias y hacia unas horas le parecían ridículas y banales.
Saludó a la salida a la mujer de la limpieza,cosa que nunca había hecho. Descubrió por vez primera al vendedor de la esquina;hacia veinte años que pasaba por esas mismas calles y hoy las veía.
Miró en la vidriera de la tienda el maniquí vestido de encajes y se sorprendió con el color rojo de la luneta de un anuncio,recordó que no había ido al banco a depositar en su cuenta,asunto metódico de tantos años,no le importó. Aspiró el aire en una bocanada abundante.
Miró el vuelo de unas palomas blancas y deseó haber sido más humano,más amigo,más hermano,menos acumulador de dinero,que no de riquezas,se prometió visitar su viejo barrio y sus amigos de antaño,se dijo que al ganar tanto,perdió más,mañana cambiaré voy a recuperar mi vida... En ese momento le estalló el pecho con un dolor agudo.
Asdrovel Tejeda Acevedo
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