Se arrodilló en el pretil del anden y con dolor infinito fue recogiendo uno a uno los pedazos y depositándolos con ternura y cuidado en una cajita de laca china.
Al llegar a su habitación, comenzó a componerlo con paciencia de orfebre de relojería.
Pasó el tiempo casi sin sentirlo y al terminar con desesperación y amargura se dio cuenta que el trozo mas grande e importante de su corazón faltaba, lo perdió cuando cayó, al verla partir esa fría mañana de invierno.
Asdrovel Tejeda Acevedo
Entradas populares
-
Llovía a cantaros con una intensidad de cien mil demonios en un aquelarre impenitente. Sentado en una vieja mecedora, con rechinante balancí...
-
Con los mismos sueños que te llevaste al marcharte, las carencias los agobios y la sonrisa cansada juanita de fecha y regreso, diciembre ju...
-
Por entender que nos toca a todos y a mi en lo particular, le robé éste pedazo, este girón, de verdad incandecente a mi amigo el escritor y...
-
Désde este pequeño cubículo,donde tengo mi ventana al mundo,leí con asombro infinito y estupor de espanto,las declaraciones del candidato y ...
-
Me imagino tus labios, cruzando lentamente la curva del pecado, en el marasmo insondable del deseo Imagino tu boca, oh tu boca, gruta de dio...
-
Se levantó ese día con la sonrisa mas luminosa , energético, con su andar de media pierna,saludaba todo lo visto con la magia de la primera ...
-
Ocoa es un hermoso pueblo de la geografía quisqueyana que anda juguetón haciéndole cosquillas a las nubes por las alturas de la cordillera. ...
sábado, 19 de julio de 2008
POEMAS DE LA SEMANA
Umbrío por la pena, casi bruno...
Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.
Sobre la pena duermo solo y uno,
pena en mi paz y pena en mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.
Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.
No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y de cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!
MIGUEL HERNÁNDEZ
Aunque sea de Jade, se quiebra
Aunque sea de Oro, se rompe
Aunque sea de Pluma de quetzal, se desgarra
No para siempre en la tierra, solo un poco aquí.
POETA PRE-HISPÁNICO
Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.
Sobre la pena duermo solo y uno,
pena en mi paz y pena en mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.
Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.
No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y de cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!
MIGUEL HERNÁNDEZ
Aunque sea de Jade, se quiebra
Aunque sea de Oro, se rompe
Aunque sea de Pluma de quetzal, se desgarra
No para siempre en la tierra, solo un poco aquí.
POETA PRE-HISPÁNICO
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)