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domingo, 20 de septiembre de 2009
sábado, 8 de agosto de 2009
DESEO
Con la Honda de David en la cintura
de cadencias milenarias
de la Salomé pecadora.
Háblame Salomón del Templo,
del cuadrante de tu mirar impuro
con la vista perfecta del Adonai milenario.
Entreteje del nuevo, como del viejo
los rayos creadores de la ley que domina
los espasmos salobres del océano de mis deseos.
Entra en los terrenos del sagrero y como Onán
mortifica con la impudicia de los dedos el puño
impotente, que dejara de ser, cuando los velos
cubran su cuerpo o cuando el amanecer cansado
dé paso al nuevo día, en la continuidad eterna del
tiempo.
Asdrovel Tejeda Acevedo
de cadencias milenarias
de la Salomé pecadora.
Háblame Salomón del Templo,
del cuadrante de tu mirar impuro
con la vista perfecta del Adonai milenario.
Entreteje del nuevo, como del viejo
los rayos creadores de la ley que domina
los espasmos salobres del océano de mis deseos.
Entra en los terrenos del sagrero y como Onán
mortifica con la impudicia de los dedos el puño
impotente, que dejara de ser, cuando los velos
cubran su cuerpo o cuando el amanecer cansado
dé paso al nuevo día, en la continuidad eterna del
tiempo.
Asdrovel Tejeda Acevedo
lunes, 29 de junio de 2009
...Y vendra la lluvia
Y nos azotara el viento
Los relampagos cruzaran el cielo inmisericordes
Las placas tectonicas se desplazaran.
Habra quien diga- yo soy el enviado
Otros diran-yo estaba ahi,fui de los
elegidos.
Ese aciago dia,no le teman ni al ruido, ni al viento
ni al trueno, ni al agua
....... TEMAN SOLO AL SILENCIO
.
Y nos azotara el viento
Los relampagos cruzaran el cielo inmisericordes
Las placas tectonicas se desplazaran.
Habra quien diga- yo soy el enviado
Otros diran-yo estaba ahi,fui de los
elegidos.
Ese aciago dia,no le teman ni al ruido, ni al viento
ni al trueno, ni al agua
....... TEMAN SOLO AL SILENCIO
.
sábado, 6 de junio de 2009
LA ESPINA
para mi amigo Amador
con aleteos de mariposas leves
Descalzo y sereno, buscando el amor, entre los brenales, me clave una espina en el centro de mi pie izquierdo, espina que duele buscando el amor en el centro de mi vida entera.
Olas de caricias descompuestas en la penumbra taciturna de mi espanto, le di a beber el acíbar del olvido desgastado, en la soledad urdimbre del silencio.
Llego como al descuido, como un arcoíris después de la lluvia, dándome los colores de la esperanza después de azotar las costas impías de mi alma devastada y solitaria, nunca la espere donde quise, pero quiso llegar sin espera.
Trate de cantarle mis mejores canciones con los versos del Neruda enamorado en el azul perpetuo de Darío, le hice un collar de perlas milenarias con cada una de las gotas del rocío y en un arranque de locura infinita la cobije en mis brazos, manchados con las odas prisioneras del Hernández.
Nunca entendió mi amor insatisfecho, pero con sus llamas de fuego, fue el milagro perfecto de mi estío, el camino más corto entre la felicidad y la espera, la marea que llega con la luz de la luna, pero que al llegar el día se aleja cansada de humedecer el lecho, por eso me duele la espina, clavada en la planta del pie de mi olvido.
Asdrovel Tejeda Acevedo
con aleteos de mariposas leves
Descalzo y sereno, buscando el amor, entre los brenales, me clave una espina en el centro de mi pie izquierdo, espina que duele buscando el amor en el centro de mi vida entera.
Olas de caricias descompuestas en la penumbra taciturna de mi espanto, le di a beber el acíbar del olvido desgastado, en la soledad urdimbre del silencio.
Llego como al descuido, como un arcoíris después de la lluvia, dándome los colores de la esperanza después de azotar las costas impías de mi alma devastada y solitaria, nunca la espere donde quise, pero quiso llegar sin espera.
Trate de cantarle mis mejores canciones con los versos del Neruda enamorado en el azul perpetuo de Darío, le hice un collar de perlas milenarias con cada una de las gotas del rocío y en un arranque de locura infinita la cobije en mis brazos, manchados con las odas prisioneras del Hernández.
Nunca entendió mi amor insatisfecho, pero con sus llamas de fuego, fue el milagro perfecto de mi estío, el camino más corto entre la felicidad y la espera, la marea que llega con la luz de la luna, pero que al llegar el día se aleja cansada de humedecer el lecho, por eso me duele la espina, clavada en la planta del pie de mi olvido.
Asdrovel Tejeda Acevedo
sábado, 30 de mayo de 2009
EL ALELUYA
Un ventarrón enardecido golpeo el cristal de la ventana y el ruido trémulo del aullido del viento despertó en gemidos el corazón pasivo del silencio.
Una linterna de cocuyos abrió la luz de la esperanza mientras las olas de redención perenne, en el esfuerzo viril de la tormenta, entregados a la briza del amor en el aleluya unicente del deseo, desbordo las olas de pasión en peces, caracolas y sirenas.
Una sonrisa pincelo su cara de alegría y la imaginación de sueños peregrinos y se vio descender a su cuerpo de mapas astronómicos y recorrerlo por el camino de Santiago, desde su estrella marinera a su Venus encendida y quieta. Sintió la turgencia de rocas satisfechas de sus colinas erguidas y la tersidad de sus valles de vid.
Oyó el cascabeleo armonioso de su risa satisfecha y en ese preciso momento, cuando abría a fuerzas de besos ávidos y conjuros extremos de felicidad el arca de sus joyas, sonó con insistencia el reloj despertador.
Asdrovel Tejeda Acevedo
Una linterna de cocuyos abrió la luz de la esperanza mientras las olas de redención perenne, en el esfuerzo viril de la tormenta, entregados a la briza del amor en el aleluya unicente del deseo, desbordo las olas de pasión en peces, caracolas y sirenas.
Una sonrisa pincelo su cara de alegría y la imaginación de sueños peregrinos y se vio descender a su cuerpo de mapas astronómicos y recorrerlo por el camino de Santiago, desde su estrella marinera a su Venus encendida y quieta. Sintió la turgencia de rocas satisfechas de sus colinas erguidas y la tersidad de sus valles de vid.
Oyó el cascabeleo armonioso de su risa satisfecha y en ese preciso momento, cuando abría a fuerzas de besos ávidos y conjuros extremos de felicidad el arca de sus joyas, sonó con insistencia el reloj despertador.
Asdrovel Tejeda Acevedo
sábado, 9 de mayo de 2009
DESVIO
Las campanas al vuelo, en arrebatado sonido acompasado, en la baranda del puente apretó su mano con tal fuerza que sus nudillos se blanquearon faltos de sangre, por un momento con cierta confusión cavilo si debía seguir o esperar que cruzara frente a él.
Ella terminada la misa, se apretó la mantilla y como una maja satisfecha se apresto a hacer el camino de retorno a la casa solariega a las mismas costumbres de todos los días, como siempre acompañada de la tía que como un dogo velaba la posesión soberana del sobrino.
El la vio salir y tomar el camino del puente, la vio a contraluz y le pareció un ser irreal de belleza extraordinaria, se la imagino feliz y dichosa en sus vivencias cotidianas,............. se aproximo a su altura.
Hola le dijo timidamente, hola, le contesto ella sonriente y el pudo notar en el fondo de sus ojos rientes, agazapados como un leopardo al acecho, que el hastío y el desamor moran la vela de la desesperanzas.
Asdrovel Tejeda Acevedo
Ella terminada la misa, se apretó la mantilla y como una maja satisfecha se apresto a hacer el camino de retorno a la casa solariega a las mismas costumbres de todos los días, como siempre acompañada de la tía que como un dogo velaba la posesión soberana del sobrino.
El la vio salir y tomar el camino del puente, la vio a contraluz y le pareció un ser irreal de belleza extraordinaria, se la imagino feliz y dichosa en sus vivencias cotidianas,............. se aproximo a su altura.
Hola le dijo timidamente, hola, le contesto ella sonriente y el pudo notar en el fondo de sus ojos rientes, agazapados como un leopardo al acecho, que el hastío y el desamor moran la vela de la desesperanzas.
Asdrovel Tejeda Acevedo
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