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lunes, 1 de agosto de 2011

OJALA

Ojala que cuando acabe, acabe y tu nombre se pierda entre las piedras, ojala que renuncie a recordar tus ojos de mirar alegre y tu llamar sereno encendido de hembra en celo. Ojala pueda sacar de mi memoria tus pezones erectos apuntando a la estrella de la noche y el sudor de tu cuerpo mojando mi cama.

Ojala que nunca jamás vuelvas a mis sueños que pueda transitar indiferente el camino vehemente de tu espera, en la espera total de mis angustias, ojala. Se renuente a mis llamadas, como yo a las tuyas, cierra de una vez y por siempre la puerta de tu cuarto, que yo arrancare de sus goznes la mía y tapiare su hueco con azufre del averno.

Que el olvido venga a mi encuentro, en el encuentro final del desencuentro; Que nunca más tenga pecados nuevos para usar como al descuido, en cada beso del principio, como el jadeo final que es un principio nuevo.

Que el silencio, como orgasmo ultimo, borre de mi memoria tu nombre y, no recuerde jamás ni la lámpara apagada que en algún momento en la mesa del cuarto, sin estar encendida, alumbro con mis ojos, tu cuerpo recostado pidiendole mas al amor.
Ojala, que cuando mis lloros acaben, sea capaz, ojala, de morder mis labios, para recordar los tuyos en el inclemente olvido del ojala y del nunca.

Asdrovel Tejeda Acevedo

domingo, 17 de julio de 2011

DESPEDIDA

Ayer amanecí pensando en la sabiduría de tu madre, capaz de ser feliz en la entrega cotidiana, pensé en ti, que casi sin querer naciste ……y como naciste. En tus atardeceres tristes y tus mañanas pegados al jergón con todas las carencias necesarias, como retrato fiel de la niñez silenciosa que pueblan nuestro entorno, pero que no queremos ver, ocupados en la búsqueda de estabilidad económica y apostando a la misericordia de un Dios lejano, que no somos capaces de ver, amoroso y cercano, desde el despuntar del alba, como en cada libar de la abeja.

Como le distes vida a la Pampa cantando y contando en coplas cortas, la corta oportunidad de vida de los que la viven sin oportunidad. Qué cosas a vos que de amarla tanto, a la gente, desde argentina, enquistada en la esencia europea, viniste a regar con cada acorde de tu guitarra todos los caminos de la América impotente.

Me imagino los lloros de los indígenas de la Bolivia de Bolívar, o de los pueblas que pueblan con Náhuatl sus cantos tristes, los Aymarás vestidos en quechua incaico, raíces profundas de sus venas que son las venas de tu sangre en el Chilam Balam del Itzamna que nunca dejaste de ser, abrazado al Kukulcan de tu conciencia.

Como estará de contenta la Teresa al verte llegar, como en Calcuta, para abonar tus decires con tus hechos, en una amalgama incontestable de coherencia; Tu esposa y tu hija, que al no poder volar, se marcharon en la retina de tus ojos para permanecer anidadas en tu corazón de paloma mensajera.

Que fecundidad de vida, Facundo, de ti que sin ser de ninguna parte, eras de todas debemos aprender los que creemos ser de algún lugar, sin ser de ninguno, que la vida es un camino trashumante que parte del corazón de los que entienden que solo el amor en su forma más pura nos acerca a Dios y nos funde unidos al universo de la verdad a la única verdad incuestionable, el amor.

Buen viaje, amigo, buen viaje, como decías, el padre sabe lo que hace, es seguro que quería escuchar tus canciones y gozar tus reflexiones, estoy seguro que ya encontraste tu lugar, buen viaje, amigo, buen viaje.

asdrovel Tejeda Acevedo