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domingo, 23 de enero de 2011

TUS HIJOS DIEZMADOS

.

Llevo glaucoma en los ojos

Y silencio en la palabra;

De ambos pies camino cojo;

Llevo el infierno en mi alma

Cual si yo fuese un demonio.

Vendados tengo los ojos

Para no mirar el rojo

De ese líquido escarlata

Que derramaron tus hijos

Cuando misiles

Fabricados con el odio

Y esa energúmena rabia

Incendiaron todo Irak

Asesinando tus hijos,

Los inocentes de Basra,

De Mosul y de Bagdad.

Tus hijos asesinados,

También en Afganistán

Por terroristas del aire,

Por terroristas del Golfo,

De tierra firme en venganza,

Sin motivo de venganza,

Han poblado mi costado

De todas las desventuras

En un orbe demacrado

Desde los pies a la cara.

Tus niñitos diezmados, barridos,

De Kabul a Kandahar

Me recorren cada poro

Como en busca de la paz.

Tus hijos asesinados,

Afganistán e Irak

Desde ese norte hasta el sur

De tu este a occidente,

Con tu piel de santidad,

Y tus perdurables átomos

Te colmarán de placentas

Que un nuevo mundo traerán

Cuando alumbres inmortales

Que habitan en el Corán

Que vendrán a raudales

A traerte primaveras

Y luces de la esperanza

Bajo un sol de libertad.

Tus hijos asesinados

Me deambulan cada poro

Me deambulan cada poro

Y navegan mis arterias

Como en busca de la paz.

Ari Valdez, poeta invitado.

CITAS

El hombre no puede realizar nada si no ha comprendido primero que solo debe contar consigo mismo. Sartre

Si la vergüenza se pierde, jamás se vuelve a encontrar. M. Fierro

Puedes juzgar a los demás solo según el conocimiento que tengas de ti mismo. Piensa ahora, quien de los que conoces es culpable o inocente? Gibran

Deja que el que se limpie las manos sucia en tu traje se lleve ese traje. Quizás el lo necesite, tu seguramente no. Gibran

Ser cultos para ser libres. Martí

Si una persona te llama asno, no le hagas caso, si dos consíguete una silla de montar. P Judío

La primera vez que me engañes la culpa será tuya, la segunda la culpa será mía. P Árabe

La palabra es humana, el silencio, divino. Refranero Chino

A un hombre se le juzga por sus preguntas, no por sus respuestas. Voltaire

Hay un remedio para todas las culpas, reconocerlas. Séneca

lunes, 17 de enero de 2011

Y QUE DECIR



Y qué decir del sueño, de mi sueño que es como un espacio abierto que de tanto en tanto se cuela en la realidad, confundiendo los confines o confinándose de manera silenciosa en cada centésima infinitesimal de la luz que llega a tus ojos al despertar, sin saber que mi sueño te recorrió toda por cada arteria y cada vena de tu cuerpo en un viaje inconcluso que vuelve a comenzar al abrir tú tus ojos y al cerrar yo los míos.

Y qué decir del silencio, que grita en mi oído avisándome de tu presencia cuando estas ausente y que se apodera de mi, taciturno y sombrío, cuando las horas pasan y no llegas o cuando llegas solo en el recuerdo o en la nota de la canción que oímos juntos y voy silencioso y angustiado a buscarte en el espejo que reflejó tu presencia en la madrugada.

Y qué decir de lo que digo o no, de lo que pienso, de lo que piensas, de tus horas refugiada en rincones a los que no puedo llegar, pues son solamente tuyos y de ser tan tuyos son míos como el eco de un trueno lejano que anuncia el agua que cae en otra parte, o como el instante del rayo al cruzar el firmamento.

En este volar a mis adentros con alas de mariposas tiernas voy en tu búsqueda sabiéndote presente en cada instante de mi sístole o en cada diástole peregrina que balbucea tu nombre iridiscente, tú nombre, nomenclatura llana de silencios, de sueños y deseos, de presencia lejana cuando te acercas silenciosa y cercana cuando sin marcharte ya te has ido.

Asdrovel Tejeda Acevedo

domingo, 16 de enero de 2011

CUANTO PROGRESO,CARAMBA

En un viaje tranquilo y sin sobresaltos viaje a la Republica el pasado 29 de diciembre, para junto a la familia vieja, esperar el comienzo de un año nuevo, el país en un estado de agitación y en el camino de la casa un constante construir y en todas las esquinas manos pedigüeñas en busca de la cena, no la de fin de año, no, la que pudiese mitigar por esa noche el dolor de un estomago vacio.

Esa noche soñé con manos, manos oscuras, manos de niños, manos blancas, manos viejas, manos sucias, manos temblorosas,manos,miles poblaron mi sueño y detrás de cada mano el letrero gigante de un pensador concentrado, subliminal con la bandera al fondo y la sonrisa eclética del funcionario que menciona como al desgano el crecimiento económico.

Ruidos de helicópteros me despertaron temprano con el sonido de sus aspas,signos de los nuevos tiempo, pensé, el progreso que viene en alas de los ángeles o el camino más corto de los que no quieren ver las manos agitadas de los que no han podido llegar al cielo, pero bueno, no todos podrán llegar al paraíso.

En los pocos días que me quede en la ciudad, pude observar torres empinadas, carros ultimo modelo, centros llenos de parroquianos en las esferas de barrios abundantes y basura, montones, desde la playita subiendo como una ola que arropa cada uno de los espacios, en todos los espacios que la vista alcanzaba y niños buscando en ella y perros realengos con ellos.

Me fui a Ocoa, mi pueblo y otra vez la vuelta de la paloma y otra vez el sentimiento y otra vez el dolor y la alegría de llegar y poder conversar con mi pasado y encontrarme con amigos y uno de ellos invitarme a Tatón, donde una familia vivía en una choza, sin luz, sin agua, sin comida, durmiendo en el suelo, sin sanitarios ni letrinas, con niños, mayores y no tanto y pensar en el progreso en el 7.5 de crecimiento, caramba no llegaran los helicópteros por aquí?

Nos propusimos asumir algún cambio y decidimos construirle un sitio decente para vivir, hasta el día de hoy ya estaba construida una edificación decente para ser habitada, con espacio de vivienda y sanitarios y vuelven las manos, manos solidarias de Ocoeños que contribuyeron, no solo en lo económico, sino en trabajo, trabajo en condiciones difíciles, muy difíciles en tiempos de fiestas, hicieron su fiesta dando seguridad y dignidad a otros en necesidad

Creo que hicieron lo que le agrada al de verdad, sin muchas oraciones, sólo con la oración de la entrega y me devolvieron la esperanza, la esperanza por un pueblo que sin estar alante, puede estarlo, que con 7.5 de crecimiento y con 4% para educación seria un 11.5 y con el compromiso formal de qué, caramba ya esta bueno de posiciones tibias y lo digo por mí, es el momento de caceria,salgamos a cazar un cambio, antes que todo este progreso nos deje sin patria ni país.

viernes, 14 de enero de 2011

CARTA ABIERTA AL HOMBRE DEL NUEVO MILENIO

Querido Ser Humano:


Quizás no tengas tiempo para leer estas palabras que nacen de un corazón atormentado, quizás entre la prisa de las computadoras y la bolsa de valores, no encuentres un hálito de vida, un momento de sosiego, para ver que quien te escribe, irremediablemente es parte de ti aunque hayamos nacidos de cuerpos diferentes. Yo entiendo que la vida es tan breve, reconozco que su ritmo es tan vertiginoso, que

cuando yo termine de garabatear esta cuartilla insulsa, habrán muerto de desnutrición miles de hermanos en las ricas tierras de Sudáfrica. Otros tantos, cuando termine este párrafo, estarán condenados a muerte por epidemias o muriendo en el camino hacia otros territorios, huyendo de sus tierras sin otra razón que ser víctimas del genocidio por
parte de sus propios hermanos.


Ahora mismo, somos un producto fantástico de la ciencia y de la cibernética, hemos domado el caballo de la tecnología y arrodillado el átomo a los caprichos de las maquinaciones. Hemos roto las barreras que dividen lo real de lo virtual maravilloso y sin embargo miro a mí alrededor y no encuentro la risa de los hombres; hemos dejado

en un tramo del tortuoso camino del género humano, el encanto que tiene la ilusión y la inocencia, únicas llaves para llegar a la esperanza.


No quiero perturbar el rumbo de tus días ni el ritmo de tus cosas, pero nuestra relación recién cumple dos mil años y aun tengo tantas preguntas sin respuestas. Hay tantos ríos que nacen de la vida y mueren sin encontrar sus justos cauces, hay tantos surcos tendidos a los sueños y pocos hombres que quieren ser semillas. Hay tantas páginas en blanco en el libro de las realizaciones, tantas ventanas abiertas a

las miradas limpias de soñadores nuevos, hay tantos horizontes suspendidos en las alas pavorosas de nuestras utopías, que me animo a escribirte esta cuartilla para pedirte que apostemos a la vida.


Que a pesar de las guerras, apostemos a la inocencia de la rosa, que a pesar del horror y la tortura, apostemos al amor y a la poesía, que a pesar del engaño y las trincheras, apostemos a la verdad y a la vigilia.

Quiero pedirte en nombre de todos los que iniciamos el nuevo amanecer de este milenio, que a pesar del odio y las fronteras, apostemos al abrazo y a la danza, que a pesar del dolor y de la inquina, apostemos al amor y a la ternura. Y sobre todo, hermano, que a pesar de la encrucijada de unos pocos, apostemos entre todos a la vida.

Tu hermano,


César Sánchez Beras

sábado, 11 de diciembre de 2010

POETA DE LA SEMANA




Giacomo Leopardi

(Recanati, Italia, 1798-Nápoles, id., 1837) Escritor italiano. Educado en el ambiente austero de una familia aristocrática provinciana y conservadora, manifestó precozmente una gran aptitud para las letras. Estudió en profundidad a los clásicos griegos y latinos, a los moralistas franceses del siglo XVII y a los filósofos de la Ilustración. A pesar de su formación autodidacta, impresionó muy pronto a los hombres de letras y los filólogos de su tiempo con su erudición y sus impecables traducciones del griego. Su frágil salud se resintió gravemente a causa de esa dedicación exclusiva al estudio.

La lectura de los clásicos despertó su pasión por la poesía y formó su gusto. En Discurso de un italiano sobre la poesía romántica (Discorso di un Italiano intorno alla poesia romantica) tomó partido por los clásicos en la disputa que planteaba el romanticismo, argumentando que la poesía clásica establece una intimidad profunda entre el hombre y la naturaleza con una simplicidad y una nobleza de espíritu inalcanzables para la poesía romántica, prisionera de la vulgaridad y del intelectualismo modernos. El tema del declive político y moral de la civilización occidental y, en particular, de Italia, es central en sus primeros poemas, que pasaron a formar parte de los Cantos (Canti, 1831), obra que pone de relieve el divorcio del hombre moderno y la naturaleza, considerada como única fuente posible de amor.

A partir de 1817 mantuvo una asidua relación epistolar con Pietro Giordani, que fue a la vez su mentor y amigo. También en ese período inició la redacción de su ensayo Zibaldone, en el que trabajó durante años, precisó progresivamente lo que él llamaría su «sistema filosófico» y elaboró el material literario que le serviría para sus obras mayores. Ese trabajo de introspección favoreció el desarrollo de su faceta lírica e intimista, que se expresa en versos de gran musicalidad: entre 1819 y 1821 compuso los Idilios (Idilli). Leopardi elaboró un lenguaje poético moderno que, asumiendo la imposibilidad de evocar los mitos antiguos, describe las afecciones del alma y el paisaje familiar, transfigurado en paisaje ideal

El infinito Canto XII

Amé siempre esta colina,
y el cerco que me impide ver
más allá del horizonte.
Mirando a lo lejos los espacios ilimitados,
los sobrehumanos silencios y su profunda quietud,
me encuentro con mis pensamientos,
y mi corazón no se asusta.
Escucho los silbidos del viento sobre los campos,
y en medio del infinito silencio tanteo mi voz:
me subyuga lo eterno, las estaciones muertas,
la realidad presente y todos sus sonidos.
Así, a través de esta inmensidad se ahoga mi pensamiento:
y naufrago dulcemente en este mar.



A Silvia
Canto XXI

¿Todavía recuerdas
de tu vida mortal, Silvia, aquel tiempo,
en el que la beldad resplandecía
en tus ojos huidizos y rientes,
y alegre y pensativa, los umbrales
juveniles cruzabas?

Resonaban las calmas
estancias, y las calles
vecinas con tu canto inagotable,
mientras a las labores femeniles
te sentabas, dichosa
de aquel vago futuro de tus sueños.
Era el mayo oloroso: y tú solías
pasar el día así.

Yo los gratos estudios
tal vez dejando y los sudados pliegos,
que mi temprana edad
gastaban y de mí la mejor parte,
en los balcones del hogar paterno
escuchaba el sonido de tu voz
y tu mano ligera
recorriendo la tela fatigosa.
Miraba el cielo calmo,
los dorados caminos y los huertos,
y allá el lejano mar, y allá los montes.
Lengua mortal no dice
lo que mi alma sentía.

¡Qué dulces pensamientos
que esperanzas, qué pálpitos, oh Silvia!
¡Cómo la vida humana
y el hado contemplábamos!
Cuando recuerdo tantas ilusiones,
me abruma un sentimiento
acerbo y sin consuelo,
y me vuelve a doler mi desventura.
Oh tú, naturaleza,
¿por qué no das después
lo que un día prometes? ¿por qué tanto
engañas a tus hijos?
Antes que el frío arideciera el prado,
de extraña enfermedad presa y vencida,
moriste, oh mi ternura, sin que vieras
las flores de tu edad;
no alegraba tu alma
el dulce elogio o de las negras trenzas
o de tu vista esquiva y amorosa;
ni contigo en las fiestas las amigas
de amoríos hablaban.

También murieron pronto
mis dulces esperanzas: a mis años
también les negó el hado
la juventud. ¡Ah, cómo,
cómo pasaste, cara compañera
de mi primera edad,
mi llorada ilusión!

¿Es este el mundo aquel? ¿Éstas las obras,
el amor, los sucesos, los placeres
de los que tanto entre los dos hablábamos?
¿esta es la suerte de la raza humana?
Al llegar la verdad
tú, mísera, caíste: y con la mano
la fría muerte y la desnuda tumba
de lejos señalabas.


Canto XXIV La calma después de la tormenta


Pasó ya la tormenta;
los pájaros gorjean; la gallina
ha tornado al camino
y vuelve a cacarear. Sereno el cielo
surge a Poniente, sobre la montaña;
despéjanse los campos
y aparece en el valle el claro río.
Todo pecho se alegra; en todas partes
renacen los rumores;
el trabajo prosigue.
A contemplar el cielo, el artesano,
obra en mano, cantando,
asómase a la puerta;
sale la joven a coger el agua
de la reciente lluvia;
repite el verdulero
de camino en camino
el cotidiano grito.
He ahí el sol que retorna y que sonríe
por pueblos y colinas. Los balcones
y las terrazas abre la familia ;
en el sendero escúchase a lo lejos
tintinear de esquilas; cruje el carro
del viajero que sigue su camino.

Todo pecho se alegra.
¿Cuándo tan dulce y grata
es como ahora la vida?
Con tanto amor, el hombre,
¿cuándo se da a su estudio,
torna al trabajo, o nueva cosa emprende?
¿Cuándo se acuerda menos de sus males?
Placer, de afanes hijo;
vano goce, que es fruto
del pasado temor, donde temblaba
de espanto ante la muerte
el que odiaba la vida;
donde, en largo tormento,
fría, callada y pálida,
palpitaba la gente, contemplando
desplomarse sobre ella
viento, rayos y nubes.

Naturaleza afable,
las dádivas son éstas,
son éstos los deleites
que ofreces al mortal. Salir de penas
goce es para nosotros.
Penas derramas largamente; el duelo
espontáneo surge, y los placeres
que por milagro algunas veces nacen
de los afanes, son gran suerte. ¡Humana
prole cara a los dioses! Feliz casi
si descansar te dejan
de algún dolor; dichosa
si la muerte te cura de ellos todos.

Citas

* "Confía en los que se esfuerzan por ser amados; duda de los que solo procuran parecer amables."

* "La gentileza de morir comprende".

* "La paciencia es las más heroica de las virtudes, precisamente porque carece de toda apariencia de heroísmo."

* "Los antepasados son lo más importante para quien no ha hecho nada."

* "Los niños hallan el todo en la nada; los hombres, la nada en el todo."

* "No temas ni a la prisión, ni a la pobreza, ni a la muerte. Teme al miedo."

* "Para la felicidad son menos nefastos los males que el aburrimiento."

* "Quizá, el camino más directo para conquistar la fama sea el afirmar con seguridad y pertinencia y, por cuantos modos sea posible, el haberla conquistado."

* "Volvió a mi mente el día que la batalla / de amor sentí por primera vez, y dije: / ¡ay de mí, si esto es amor, como atormenta!"

sábado, 4 de diciembre de 2010

POETA DE LA SEMANA


CHARLES BAUDELAIRE
1821-1867


Reseña biográfica

Poeta, novelista y crítico de arte francés, nacido en París en 1821.Fue llamado poeta maldito, debido a su vida bohemia y a sus excesos y a la visión del mal que tiene su obra.
Al terminar sus estudios en Paris en 1834, fue enviado a las Antillas por su padrastro quien quiso alejarlo de la vida bohemia y licenciosa que el joven llevaba. A su regreso a Paris inició estudios de Derecho en 1840, incursionó en el ambiente literario entablando amistad con prominentes figuras del arte, y empezó a producir textos sobre crítica de arte y poesía.
Considerado como modelo y padre de la poesía moderna, publicó en 1857 su máxima obra, "Las flores del mal", desatando una gran polémica por considerarla como una ofensa contra la moral pública. Luego aparecieron "Pequeños poemas en prosa" y Paraísos artificiales publicados en 1860.
La sífilis que contrajo debido a su vida desordenada, le produjo afasia y una parálisis parcial que lo condujo a la muerte en 1867.
"Curiosidades estéticas", "El arte romántico", "Mi corazón al desnudo"


El Crepúsculo Matutino

La diana cantaba en los patios de los cuarteles, y el viento de la mañana soplaba sobre las linternas.
Era la hora en que el enjambre de los sueños malhechores crispa sobre sus almohadas a los adolescentes morenos; en que, como un ojo sangriento que palpita y se mueve, la lámpara pone sobre el día una mancha roja; en que el alma, bajo el peso del cuerpo huraño y pesado, imita los combates de la lámpara y el día. Como un rostro en llanto que las brisas enjugan, el aire está lleno del estremecimiento de las cosas que huyen. Y el hombre está cansado de escribir y la mujer de amar.

Las casas aquí y allá comienzan a echar humo. Las mujeres de placer, con los párpados lívidos, la boca abierta, duermen con su sueño estúpido; las pobretonas, arrastrando sus senos flacos y fríos, soplan sobre sus tizones y sobre sus dedos.

Es la hora en la que entre el frío y la tacañería se agravan los dolores de las mujeres parturientas; como un sollozo cortado por una sangre espumosa, el canto del gallo desgarra a lo lejos el aire brumoso; un mar de neblinas baña a los edificios, y los agonizantes, en el fondo de los hospitales, exhalan su estertor en hipos desiguales. Los crápulas regresan, destrozados por sus andanzas.

La aurora, tiritando en traje rosa y verde, avanza lentamente sobre el Sena desierto. Y el sombrío París, frotándose los ojos —viejo trabajador— empuña sus herramientas.




Los Faros


Rubens, río de olvido, jardín de la pereza
Almohada de carne fresca donde no se puede amar,
Pero donde la vida afluye y se agita sin cesar,
Como el aire en el cielo y la mar en la mar.

Leonardo de Vinci, espejo profundo y sombrío,
Donde ángeles encantadores, con una suave sonrisa
Cargada de misterio, surgen a la sombra
De los glaciares y de los pinos que encierran sus tierras.

Rembradt, triste hospital colmado de murmullos,
Y un gran crucifijo decora solamente,
Donde la oración en llanto se despide de la basura,
Y donde un rayo de invierno la atraviesa bruscamente;

Miguel Angel, vago lugar donde se ven Hércules
Mezclarse a los Cristos, y se levantan todos rígidos
Fantasmas poderosos que en los crepúsculos
Desgarran su sudario estirando los dedos;

Cóleras de boxeador, impudor de fauno,
Tú que supiste recoger la belleza de los granujas,
Gran corazón lleno de orgullo, hombre débil y amarillo,
Puget, melancólico emperador de los forzados;

Watteau, ese carnaval donde tantos corazones ilustres,
Como mariposas, vagan centelleando,
Decorados frescos y ligeros iluminados por arañas
Que vuelcan la locura en este baile giratorio;

Goya, pesadilla repleta de cosas desconocidas,
De fetos que se hacen cocer en medio de los sabbats,
De viejas frente a espejos y niñas desnudas,
Para tentar a los demonios ajustando bien sus medias;

Delacroix, lago de sangre que frecuentan ángeles malvados,
Sombreado por un bosque de abetos siempre verde,
Donde bajo un cielo de pena, extrañas fanfarrias
Pasan, como un leve suspiro de Weber;

Esas maldiciones, esas blasfemias, esos lamentos,
Esos éxtasis, esos gritos, esos llantos, esos Te Deum,
Son un eco repetido por mil laberintos;
Son para los corazones mortales, un opio divino!

Es un grito repetido por mil centinelas,
Una orden transmitida por mil portavoces;
Es un faro iluminado sobre mil ciudadelas,
Un llamado de cazadores perdidos en los grandes bosques!

Porque en verdad, Señor, el mejor testimonio
Que nosotros podríamos dar de nuestra dignidad
Es el ardiente sollozo que rueda las edades
Y viene a morir al borde de tu eternidad!


El Extranjero

-Dime, hombre, enigmático, ¿a quién amas tú más? ¿A tu padre, a tu madre, a tu hermana, a tu hermano.?
-Yo no tengo ni padre, ni madre, ni hermana, ni hermano.
-¿A tus amigos?
-Os servís de una palabra cuyo sentido desconozco hasta hoy.
-¿A tu patria?
-Ignoro bajo qué latitud está situada.
-¿La belleza?
-De buena gana la amaría, diosa e inmortal.
-¿El oro?
-Lo odio, como vosotros odiáis a Dios.
¿Pues qué es lo que amas, extraordinario extranjero?
-¡Amo las nubes. . ., las nubes que pasan... allá lejos... las maravillosas nubes

Sed Non Satiata

Extraña deidad, morena como las noches, de perfume donde se mezclan el almizcle y el tabaco —obra de algún obí, Fausto de la llanura—, bruja de flancos de ébano, hija de las negras mediasnoches, yo prefiero a la constancia, al opio, a las noches, el elixir de tu boca donde el amor se pavonea. Cuando hacia tí mis deseos parten en caravana, tus ojos son la cisterna donde beben mis hastíos.

Por esos grandes ojos negros, respiraderos de mi alma, oh demonio sin piedad, viérteme menos fuego: no soy la Estigia, para abrazarte nueve veces, ¡ay de mí!, ¡no puedo, Furia libertina, para quebrar tu ánimo y acorralarte! ¡en el infierno de tu lecho transformarme en Proserpina!