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viernes, 25 de enero de 2013

Diego El Cigala: "Soledad" (con Juanjo Domínguez)


domingo, 2 de diciembre de 2012

RECUERDO


Se bajó de la cama tan pronto abrió los ojos en la mañana, el viento golpeaba la ventana, hacia frio, descorrió la Cortina y miró sin ver el paisaje de la calle, todavía con los ojos cargados de sueños, encendió el televisor en el canal del tiempo, presuroso entro al baño y recordó  que no había comprado jabón en el supermercado la noche anterior, se mojo con agua caliente y tarareo una canción.

Salió del baño y entro al guardarropa, escogió una corbata cualquiera que no hacia juego con la camisa, puso el café, se tomo la pastilla de la presión y una aspirina, volvió a la ventana y miro sin ver la segunda vez, ahora estaba despierto, sonó la cafetera , el café estaba listo, por un momento, escaso, recordó un anafe y el aroma del café en el patio de la infancia y la sonrisa feliz de la vieja pasándole el jarro de aluminio con el brebaje negro, sacudió el recuerdo con movimientos leves de cabeza y encendió su primer cigarrillo.

Miro el reloj por tercera o cuarta vez, chequeo el maletín, repaso su agenda, tacho dos compromisos en la mañana, entendió que no tendría tiempo de cumplirlos, eran demasiados, con un pedazo de pan a medio consumir, se sentó en el espacio de la computadora, encendiéndola, el helooo tiene mensajes, le abofeteo por primera vez en la mañana, decidió no oírlos y por un momento, como un fogonazo congelado en el tiempo, le vino a la memoria el pequeño rio de su pueblo, el parque con los amigos, el olor del pan recién hecho de la panadería del barrio, el buen día vecino, como amaneció. Volvió a sacudirse el recuerdo, se paró a planchar la camisa amarrilla, no hacia juego con la corbata.

Se puso el traje de su vida nueva,  que era vieja, se miro al espejo y no se reconoció, esa cara tenía algún parecido, pero no era él, se ajusto el nudo de la corbata, miro orgulloso su rolex en su mano izquierda, su cartier en el marco de los espejuelos, su anillo de graduación, con brillantes diamantinos en el borde, escogió un pañuelo, no hacia juego, ni con la corbata, ni con la camisa.

Mientras ponía la clave de la alarma le llego a la memoria la risa de sus amigos, la ternura infinita de sus hermanos, los abrazos y saludos de los vecinos, cuando las mariposas llegaban en abril, los locrios de Rhada en la liza y la lluvia cantarina en el zinc.

Abrió la puerta, salió  y camino al elevador presuroso, sonó su celular, le esperan, le dijo una voz  grave, impersonal y acuciosa, fría, están aquí y le esperan, por un momento, sólo por un momento, recordó que aun era posible vivir.

Asdrovel A Tejeda Acevedo

domingo, 11 de noviembre de 2012

El camino de buda- Jorge Bucay


Antonio Vivaldi - Sonata in E minor for cello, 3rd & 4th Mvt. Op. 14, No...


VAYA


Vaya al corazón, le dijo al escuchar sus quejas y lamentos, en esa tarde de melancólicas confesiones, vaya al corazón, le repitió, dejándole caer las palabras, como el restallar de un látigo armonioso en el castigo, por más que ames el amor y sus derivados perfectos, por más alta que sea la sinfonía en la madejas de caricias que nos abren a la vida en los espasmos de la muerte breve, pasarás aleve como un sueno en miniatura.

El cuadrante del circulo total se enmarca como el punto central de la diana, podrás decir y escribir un diccionario con palabras nuevas, rebuscadas y perfectas, podrás cabalgar, como caballero jinete, todos los caminos del kamasutra  hasta el koka shastra y aun después de mirarte en sus ojos satisfechos de corsaria en abordaje, notarás como al deje, un punto de desgana en lontananza.

Regálale flores, si quieres, no solo por la belleza del pétalo colorido, sino por el empuje de la vida germinada,regalale perlas, esmeraldas o rubies,desciende al abisal más grande del océano o empéñate en subir el Aconcagua, balcón inmenso de los andes o al Himalaya sagrado del budismo, conquista con tu espada enardecida la geografía total de su cuerpo rendido en quejidos, suspiros y sonrisas, entra en todos los rincones de su villa, planta tu bandera en la almena más alta del castillo, pero si no vas a su corazón,nunca,nunca serás el señor de sus murallas.

Asdrovel A Tejeda