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domingo, 19 de agosto de 2012

Pablo Neruda - Si Tú Me Olvidas

sábado, 18 de agosto de 2012

SOY


Levántate, le dijo, levántate y en el interregno,  le miraba disimuladamente con más enojo que tristeza, levántate!! Y su voz restallaba como un trueno en el silencio de la noche, deja tus sollozos y lamentos y ponte en pie para que la  veas venir de frente.


Levántate…. Siguió un silencio largo y, de repente, un gemido angustioso rompió el silencio monacal de la noche, si hubiese podido, se le oyó decir balbuceante, como un eco lejano, como un trueno que va llegando a su final. Si hubiese podido, repitió, tratando de ponerse en pie.


Si hubiese podido navegar en las aguas de su piel con bandera de pirata en agonía y haber asolado las barreras de su defensa en la defensa total de mis angustias en este abordaje triunfante de derrota. Si hubiese podido, pecar sus pecados, entrando solapado en el infierno de sus pensamientos escondidos, cuando el mar agitado del deseo, la hacen rasgar las sabanas que besan su piel desnuda en esa casi muerte, que es la vida.


Si hubiese podido, jadeo, hollar sus huellas con las mías en este caminar errante que me va alejando, mientras más cercana esta la línea de mis sueños, que solo despierto puedo soñar, en el mar de los sargazos de mis culpas.


Levantarme, dices, verla de frente, verla de frente,  ja, ja, ja, no puedo!!! No puedo verla venir de frente, está en mí, le doy vida, óyelo bien, no puedo verla venir………  Porque soy la muerte en vida, en esta vida casi muerte que respiro.

Asdrovel Tejeda Acevedo

lunes, 30 de julio de 2012

SOMOS LA PATRIA

Jorge Luis




La patria, amigos, es un acto perpetuo / como el perpetuo .


Oda escrita en 1966; Jorge Luis Borges




Nadie es la patria. Ni siquiera el

que, alto en el alba de una plaza desierta,

rige un corcel de bronce por el tiempo,

ni los otros que miran desde el mármol,

ni los que prodigaron su bélica ceniza

por los campos de América

o dejaron un verso o una hazaña

o la memoria de una vida cabal

en el justo ejercicio de los días.

Nadie es la patria. Ni siquiera los símbolos.



Nadie es la patria. Ni siquiera el tiempo

cargado de batallas, de espadas y de éxodos

y de la lenta población de regiones

que lindan con la aurora y el ocaso,

y de rostros que van envejeciendo

en los espejos que se empañan

y de sufridas agonías anónimas

que duran hasta el alba

y de la telaraña de la lluvia

sobre negros jardines.



La patria, amigos, es un acto perpetuo

como el perpetuo mundo. (Si el Eterno

Espectador dejara de soñarnos

un solo instante, nos fulminaría,

blanco y brusco relámpago, Su olvido.)

Nadie es la patria, pero todos debemos

ser dignos del antiguo juramento

que prestaron aquellos caballeros

de ser lo que ignoraban, argentinos,

de ser lo que serían por el hecho

de haber jurado en esa vieja casa.

Somos el porvenir de esos varones,

la justificación de aquellos muertos;

nuestro deber es la gloriosa carga

que a nuestra sombra legan esas sombras

que debemos salvar.



Nadie es la patria, pero todos lo somos.

Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante,

ese límpido fuego misterioso.